En 1963, doña Olga llegó a Puyuhuapi acompañada de sus padres y hermanos. A los 14 años comenzó a trabajar en la emblemática fábrica de alfombras de Puyuhuapi, donde permaneció cerca de ocho años, aprendiendo y aportando con su esfuerzo. Más adelante, emprendió su propio minimarket llamado «Valentina», que es también el nombre de su hija. Hoy continúa viviendo en Puyuhuapi, dedicada al hospedaje y venta de abarrotes, manteniendo su espíritu emprendedor.